Continuando el tema… Desde que escribí este artículo he danzado de aquí para allá, entre los distintos blogs de esta peculiar revista Indicios Magazín-e, así como entre blogs de terceros. He ido haciendo una lista de todos aquellos que han llamado mi atención y en todos noto la misma preocupación latente, aunque no la expresen. ¿Qué tanto es tantito?
Personalmente estoy contribuyendo en una revista electrónica cuyo nombre implica la cuestión: Speek Without Interruption. El sólo título puede espantar a los que le sacan la vuelta a los kilométricos rollos de papiro, pero en realidad hay de todo. Y con ese ejercicio he venido a corroborar mi hipótesis de que la Internet, en vez de contribuir a que la gente lea menos, hace todo lo contrario.
El porcentaje de documentos y sitios basados fundamentalmente en texto continúa creciendo, independientemente de la extensión de los mismos. Esto obedece en gran parte a razones puramente tecnológicas: el texto plano ocupa mucho menos memoria que las imágenes, o los archivos de audio y video, y esto a pesar de los avances que se han dado en la materia. Incluso, muchas imágenes deben ir acompañadas por texto, así se trate de una palabra (etiquetas, categorías, palabras clave), si quiere el autor que sean localizables mediante los buscadores.
El problema entonces no es cuánto se escribe o deja de escribir, sino la calidad de lo que se escribe, de cómo se escribe y a quién se dirige. Razones estas que no son la panacea de la mercadotecnia ni tampoco la novedad publicitaria. No obstante, parecen no ser suficientes al momento de confrontar el internauta la multiplicidad de contenidos que puede hallar en la Internet.
Hace algunos años llegué a una conclusión: no son ni el autor ni el lector de una obra quienes eligen el destinatario de su mensaje, es la obra misma la que contiene los elementos de atracción y selección.
Personalmente estoy sorprendido de los “mercados” donde soy leído. Siendo mexicano, donde más me leen es en Estados Unidos, en España, Chile y Argentina. Dice un proverbio que “nadie es profeta en su tierra”, tal vez tenga algo de verdad. Como sea, no deja de resultar curioso que ya teniento corto o largo el aire los textos, siempre hay alguien dispuesto a tomarlos en consideración. Algo deben tener, algo deben dejar. Pero también no deja de parecer interesante, que aun cuando se detecta estadísticamente la lectura, los lectores no siempre son agradecidos y sus comentarios brillan por ausentes, pero cuando los dejan, independiemente del tono pueden dibujar en el autor una sonrisa de oreja a oreja.
Y como una suerte de continuación de esta Blogmanía y de este tema, les comparto el siguiente video muy ad hoc, donde entre otras ideas destaca una muy densa por su gran verdad: muchos de los que escribimos blogs (más de un blog), si no contamos con los recursos humanos y materiales suficientes nos vemos en la necesidad de fragmentarnos al punto de descuidar por temporadas unos espacios u otros, con el consecuente riesgo de hacer que estos parezcan exhaustos o abandonados. De nuevo cabe la pregunta, qué tanto es tantito. ¿Cuántos blogs pueden ser administrados por un mismo editor eficientemente? ¿Con cuánta frecuencia debe publicarse para sostener el impacto de un blog? ¿Hasta qué punto podrán evolucionar los blogs en la convergencia de tecnologías? ¿Cuánto tiempo puede mantenerse una determinada imagen y cierto diseño? El video, sin importarnos su fecha, es muy actual, por lo que el tema sigue abierto y a la espera de tus aportaciones.
Comentarios recientes