Ante la fascinación y el furor que ha ocasionado la nueva corriente informativa del blog, no pude menos que ceder a los encantos y bondades de esta forma de expresión informática.
De un tiempo para hoy, he dedicado buena parte de mi tiempo a explorar el océano de la Internet como navegante curioso, cual moderno naturalista del siglo XXI, una especie de Humboldt futurista ávido de sortear islas para descubrir regiones insospechadas, ansioso por recorrer de arriba para abajo continentes enteros, pendiente de registrar y reportar cada hallazgo relativo a culturas ignotas. Y he encontrado tanto, que la tarea se presenta más ardua de lo supuesto por mí originalmente. Mientras en unas rutas páginas salvajes atrapan los sentidos, en otras, la civilización asombra con maravillas pirotécnicas. Aquí, violencia; allá, mensajes de redención.
Es tan vasto el mundo virtual, y sus fronteras, tan elásticas que por eso he decidido asentar en esta bitácora, como en otras de más especializados factura y enfoque, los resultados de mis recorridos y pausas entre puertos distantes en apariencia.
A estos apuntes los englobaré en un volumen especial, donde los interesados que compartan esta Blogmanía puedan arribar a sus playas como semillas transportadas por la incesante marea de la novedad.
Siendo esta la primera entrega, no me resta sino invitarlos a los actuales y futuros lectores a visitar con frecuencia este espacio y dar la vuelta por los otros blogs que lo acompañan y forman las secciones y columnas de la revista Indicios Magazín-e publicada por VETA CREATIVA.
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